sábado, 31 de agosto de 2019

Inesperada

Llegaste.
Te plantaste frente a mi.
¿Quien eres?
¿De donde vienes?
¿Con que derecho?
Me llenaste de ternura.
A preocuparme (si te pasa algo, me muero).
Sal, sal de aquí.
(Y eso lo dije tomando el tren más rápido hacia ri).
Ya, basta.
Ese hielo que tengo es sagrado.
No.
Y ahí me ví como gato de espaldas, cerca del mar.
Aléjate, no hago bien.
Cariño me hacías.
Tu voz.
Basta.
Me deshielo.
Me endulzo.
Aunque quede sólo en eso.
Lo agradezco.
Me iré.
Pero si te vas, no se quien soy.
Y sueño con esos ojos todos los malditos días.
Hazme el favor, lárgate.
O mejor no.