martes, 20 de marzo de 2018

Un día como hoy

No fue necesario que facebook me lo recordara,
soy "una efeméride andante" como me diría mi madre desde chico ya que esa facilidad para recordar fechas con sus acontecimientos nació conmigo y podríamos decir es una virtud.
No niego que a veces detesto esa habilidad porque me ata a veces a recuerdos que honestamente preferiría borrar, pero, también, me permite descremarlos con el tiempo y sacar lo bueno.
El asunto es que no, esta vez no fue necesario.
Fin de un verano, un par de llamados en la mañana, Dios mio era verdad.
Tu ida nos golpeó tanto y nos cambió tantas cosas... tantas.
Recuerdo el tornado que vino posterior y que arrastró todo.
No fuimos tan cercanos, pero fuiste parte de una película que tengo guardada,
de esa juventud cándida y tierna, de esos días alegres.

Un abrazo al cielo...

martes, 6 de marzo de 2018

Ciudad

Y volví.
O volvimos.
La ciudad me esperaba.
Increíblemente yo la añoraba.
Había que re-armarse,
retomar los afectos que dejé aquí y recuperarse de los tormentos.
Y el trabajo.
El bendito trabajo.
Una frase bien polémica resonaba en mi cabeza "el trabajo os hará libres",
y en ella me escudé.
Cuando recordaba aquella noche sólo me encerraba en lo que debía hacer: mi papeleo.
Pero la procesión era interna.
Me afirmé en lo que había, en los puntos cardinales y en sonreír, aunque fuera falsamente.
En una de esas se me hacía costumbre.
Y lo logré.
De tanto sonreír falsamente logré hacerlo costumbre.
Volví a reír con ganas y sin motivo.
Me afirmé en lo que quedaba.
Y era oro.
Era yo mismo.
Ese yo que tenía oculto, que se adaptaba a lo que el mundo pedía de él.
A la cresta.
Elimino lo malo, potencio lo bueno, pero no cambio mi esencia.
Y me dieron ganas de comerme al mundo y que las suelas de mis zapatos se sintieran en todos lados.
Cómo antes.
Cómo ese que supe ser.

Apostar (II parte)

Boté la mesa y quedé en blanco.
Lejos, en un lugar desértico (¿Así como Las Vegas, no?),
sólo, medio desamparado y más triste que la cresta.
Todo daba vueltas en mi cabeza, TODO.
Lo admito, la culpa me había invadido como hacía tiempo no lo hacía.
All in y en pelotas.
De nuevo.
Cresta.
Un par de vueltas al pueblo mas "cercano",
cigarrillos mediante y volver al tráfago de la ciudad eran mi esperanza.
La única.
Tendría que re-armarme de nuevo.
Desde las cenizas.