Escribo desde el vitriol,
donde decidí volver.
Escribo desde la esencia misma donde me estoy purificando,
en las entrañas mismas de la vida quiero tomar parte de ella.
Semillas marchitas quedan,
secas por el odio,
la ira y en parte, la indecencia.
Escribo desde ahí porque no tengo alegrías para la prosa,
que seguramente ha de ser un lugar mas cómodo.
domingo, 15 de septiembre de 2013
martes, 3 de septiembre de 2013
Un tornado...
El ahogo.
El mareo.
La náusea.
En la red como un pez involuntariamente atraído me veo.
Odiar, aquel viejo pasatiempo abandonado.
El insomnio, aquel viejo amigo que siempre se presenta en éstas.
¡Solo, un grito ahogado, Solo!
¡Sólo, un grito nauseabundo, Sólo!
Le puse una bomba atómica a aquel mundo construido con adobes,
admito que aun no dimensiono hasta donde llegó la explosión.
Ahora viene lo peor, el invierno nuclear, la lluvia ácida de la soledad,
del hastío, de esa soledad horrible que significa sentirse uno menos, uno mas, entre tanta gente.
Venían a esta tienda cuando el pescado era fresco, y gratuito
no vuelven cuando éste se ha podrido...
Oigo sus voces, como prédicas profanas,
las oigo y no las entiendo, me hastía el ruido.
Ahora vuelve la lluvia, aquella perra que había abandonado hacía tanto tiempo
a destruir todo
a comenzar con su invierno de holocausto...
El mareo.
La náusea.
En la red como un pez involuntariamente atraído me veo.
Odiar, aquel viejo pasatiempo abandonado.
El insomnio, aquel viejo amigo que siempre se presenta en éstas.
¡Solo, un grito ahogado, Solo!
¡Sólo, un grito nauseabundo, Sólo!
Le puse una bomba atómica a aquel mundo construido con adobes,
admito que aun no dimensiono hasta donde llegó la explosión.
Ahora viene lo peor, el invierno nuclear, la lluvia ácida de la soledad,
del hastío, de esa soledad horrible que significa sentirse uno menos, uno mas, entre tanta gente.
Venían a esta tienda cuando el pescado era fresco, y gratuito
no vuelven cuando éste se ha podrido...
Oigo sus voces, como prédicas profanas,
las oigo y no las entiendo, me hastía el ruido.
Ahora vuelve la lluvia, aquella perra que había abandonado hacía tanto tiempo
a destruir todo
a comenzar con su invierno de holocausto...
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