Era el amanecer ya,
y seguía bajo su departamento,
pero esta vez había encontrado una banca y me
había dispuesto a dormir.
El frío,insoportable,
me calaba hasta los huesos.
Frío que ocupé para despertar de la modorra
propia del exceso de alcohol.
Llego a tientas a mi casa,
como puedo abro la puerta,
me ducho,voy al refrigerador,
encuentro una cerveza,voy al balcón,saco un cigarro.
¿Mi zippo? Probablemente cambiando de dueño
despues de haber sido abandonado quien sabe donde,anoche.
Cocina,fósforos,lo enciendo.
Empiezo a rebobinar la película
y me doy cuenta del bendito y penoso ridículo que hice.
Mi celular vibra,es ella.
¿que hago?
Vuelve a vibrar,
la tentación por lanzarlo a la calle es enorme,
pero me contengo y en un acto casi reflejo,contesto.
Bla,bla,bla bla,y mas bla...
Al final,la nada,
mi orgullo era mas grande
el de ella,también.
¿Pensar en un perdón mio y olvidar?
No,si ella no lo había hecho,
cuando se lo pedí.
De todos modos,me sentía hecho trizas,
mi cara magullada era solo un detalle,mi alma estaba en pena.
¿Y ella? Quién sabe.
Al final,el vodka,nunca hizo milagros...
Y esta historia,por el momento,acaba aquí.
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