Bondad e inocencia,
viviendo en sus sueños infantiles,
y despertado a la fuerza a la realidad.
Quizás un complejo de Peter Pan en su alma,
quizás una infancia que fue lo suficientemente corta
para haber sido vivida,
y una adolescencia demasiado larga como para entenderla
Ese niño que de día sufría las burlas,
y que de noche simplemente leía,
que de día jugaba a la pelota,
y que de noche a veces lloraba,por cualquier cosa,
que de día imaginaba mundos fantásticos de héroes y soldados,
y que de noche simplemente,leía,
llegado un momento en que circunstancias que mucho le costaba entender,
le hicieron formularle un pacto a la vida:
"Yo crezco,pero por dentro conservo lo que me hace ser felíz,
al menos por un tiempo"
Y así pasó,la coraza externa en sus mejores momentos llegó a refulgir,
todo marchaba sobre ruedas y el pasado molesto quedaba atrás.
Por fuera,la dureza del acero,
por dentro,el niño siempre estaba.
Todo era cómodo,
todo era,en apariencia,brillante,casi,casi de oro.
El pilar y el equilibrio,
el futuro esplendor entre manos.
Muchas veces el mismo llegó a creer que su armadura era de oro,
y se cayó unas cuantas veces,volviendo a ser el niño
que nunca podía dejar de ser,en virtud de ese pacto.
Pero,ya empezaba a ser tarde,
el mundo cambiaba,el enemigo estaba a veces demasiado cerca,
pero por culpa de esa inocencia intrínseca que llevaba,
a veces no lo veía antes del ataque y salía herido:
"Me aburro,me canso,ya no te necesito"
Y se convirtió en el ser que sus superiores siempre le reprochaban que fuese,
una máquina,sin contemplaciones de ninguna especie,
de ninguna clase,eficiente,perfecta.
Ahora ya no solo la armadura era del mas pulido acero,
ahora hasta sus entrañas lo eran,
ya no sentía,solo pensaba,
todo era razón,todo tenía un propósito y un objetivo,
y todo,todo el mundo,era el enemigo.
¿Y cual fue el fin de su camino?
El mismo que el de una máquina vieja que ya no sirve: la soledad y el olvido.
Que triste final para el niño que fui...
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