Como promesa de ebrios en una cantina,
que en un par de copas confundieron algo mas que la conversación.
Como un par de desconocidos,
que en medio del hedor de flores de lavandas mustias en primavera,
en medio de la soledad y de la oscuridad mas absoluta,
decidieron comprometer algo mas que un simple y mutuo escape.
Como una declaración de amor eterno,
en un motelucho de pueblo.
Cierto,cariño,no es Paris.
¿Pero quien dijo que te prometería la luna y una tarde en Venecia?
(te prometí algo mejor)
Imaginemos...
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