miércoles, 7 de enero de 2009

Empezar.
Odio estos recuentos de fin de año y enumeración de buenos propósitos.
A pesar de que si, lo admito, fui muy adepto a ellos,
no quiero hacerlos ahora.
Maldita falta de inspiración, ya que si bien lo pienso llevo 6 meses sin que una puta idea digna de plasmarse en un teclado o en una hoja de cuaderno (lo que ya es síntoma de que definitivamente "algo pasó", o mas bien "algo NO pasó"), haya hecho su aparición por mi cabeza.
¿Falta de sinapsis creativa?
No sé que carajos.
Desde esa vez que recuerdo haber llegado algo ebrio y me puse a escribir aquel testimonio a la humanidad de un borracho llegando de una noche de una juerga algo tóxica y con pretensiones de desenfreno, una laguna se apodero de mi.
Laguna, laguna de cosas,
mi vida se ha convertido en una rutinaria laguna de ideas,
perdí la capacidad de asombro, perdí la capacidad incluso de sentir,
cuando aquel pequeño mundo que tenía construido en comunidad empezó a desgajarse y caerse a pedazos no me asombró, no sentí añoranza ni pena,
solo lástima, la mínima.
Por ahi me dicen que me encuentran mas grande,
que al fin crecí y me dejé de estupideces,
que ahora al fin voy encaminado a ser un "hombre hecho y derecho", pero...
¿que cresta es ser un "hombre hecho y derecho"?
Yo me río de todo eso,
me río a carcajadas porque los engañé,
con una máscara china muy barata (mueca seria incluida), un cigarrillo y unos trocitos aprendidos de memoria del Fausto de Goethe...

No hay comentarios.: