lunes, 3 de agosto de 2020

Encierro

 Y morí.


Creí conocer la pena hasta que me vi hecho pedazos,
con mi perro mirándome con lástima.

30 cigarros diarios.
Una botella de whisky al día.
Frío.
Desilusión.
Decepción.


¿Que demonios estoy haciendo con mi vida?
Subir para luego bajar.
El estado de euforia permanente,
evadir era la solución.

¿Que demonios estoy haciendo con mi vida?
El encierro me desespera.
El frío.


El dolor en la espalda se siente como una puñalada.


Intentando que la carne olvide al espíritu, 
arriesgándolo todo.
Mientras, subiendo al ascensor dispuesto a "vengarme",
haciendo que la carne haga olvidar al corazón y al alma.

Doy marcha atrás, casi inconsciente.
Como un resorte.
Me devuelvo, enciendo el auto, prendo un cigarro y hago el camino a la inversa.
Sin explicar nada.
Sin hablar nada.
Me concentro en las luces.
Inadvertidamente mis mejillas se mojan.

¿Por qué?

Ya no existo.

¿Que estoy haciendo con mi vida?


Los amigos me llaman.
No contesto.
Olvido los deberes.

Se detonaron las bombas que tenía enterradas.


¿Que demonios estoy haciendo con mi vida?


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