
Ver algo tan normal
como a un niño abrazando a su mamá
en el metro en la tarde.
Si,algo tan sencillo,
y que muchos habrán pasado por alto.
Un no se qué,casi envidia,
un extrañar ese sentimiento infantil,
esa vuelta de clases en que partía corriendo a abrazar a mi mamá,o ante cualquier problema la solución estaba en ella y en sus brazos.
A pesar de que tengo ya 21 años,
que incluso la adolescencia ya la estoy dejando atrás
y literalmente me tengo que empezar a rasgar con mis propias uñas,que daría por abrazar a mi mamá a la salida de clases
y decirle que a veces,en la tarde,ya no doy más,
que ya reviento muchas veces,tal cual lo hacía cuando pequeño...
Si,viejote y todo...
(Madre e Hijo,de Picasso)
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