Dicen que todo el mundo llega a este punto,
a esa delgada franja que separa la razón de la locura.
En mi vida nunca me he caracterizado precisamente por mi cordura,
quien ha escarbado mas adentro sabe que detras de mi coraza
de compustura "descansa" lo peor de las locuras.
En sueños he sido Napoleón conquistando el Sacro Imperio a punta de sables en Austerlitz,Julio César en las Galias,Alexandros en Persia e Iván el terrible en las estepas comandando a unas cuadras de cosacos.
Tambien he sido un elegante oficial del imperio habsburgués,
bailando una pieza con una princesa de ojos mas claros que el Danubio mismo.
Si, creo que ya no son sueños,
son delirios de un morfinómano,pero lo peor es que a mi por lo general no se me olvidan los sueños y los "colecciono".
Anoche me vi corriendo por playas de olas tormentosas con mis pies desnudos,
kilometros y kilometros,sin siquiera escapar,solo por correr.
Y a veces,he llegado a un límite donde soy detenido,
se me impide pasar mas allá.
Pero el peor fue el de hace unos días,
donde la emoción la llegué a sentir,como si no fuera sueño,
fuera un grandioso presagio.
Y gracias a eso,le temo a dormir.
Sostengo mis pupilas.
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