se escondía de la vorágine de una ciudad que si bien le era tan propia,
le parecía tan ajena,como lo es a esos típicos turistas alemanes de la Plaza de Armas que andan cámara en mano sacandole fotos a cualquier cosa,
a quienes,con un inglés mas chapurreado y greñiento que su vestón raído,
les decía: " a yam a poetry,Neruda... chilian Neruda" y les recitaba un par de versos del poema 20:
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso...
Unos dolarillos que los gringos entregaban,sin haberle entendido ni media palabra,
y el "Neruda de la posta" como le llamaban había salvado el día.
Flaco,,detrás de esa barba cana y cultivada con muchos meses de escaso aseo,
escondía unos ojos de un azul mas profundo que las aguas del océano en que el poeta de Isla Negra se había inspirado y que a mas de alguna dama habían alucinado.
Su andar,aunque ya encorvado por los años,
era de todas maneras,señorial y pausado,cuasi reflexivo.
Historias de él se contaban por montones: que había llegado pequeño desde Europa arrancando de la última gran guerra.
Otra historia contaba que era el hijo ilegítimo de un renombrado político de la primera mitad del pasado siglo y que habría rechazado la tardía ayuda que este le habría ofrecido,optando por mendigar.
Se tejían mil hipótesis sobre el origen de este hombre.
Arisco, arisco y tímido como un puma,
no dejaba que nadie se le acercase, y de amigos fieles tenía a uno sólo:
"El Marmota",de alcurnia tan dudosa como su amo y con un lejanísimo parentezco de pastor alemán, un canino fiel que lo seguía a todos lados y además,
cumplía la función de ser su guardaespaldas mientras dormía,a las orillas de la Posta Central.
El Neruda de la posta,con esos dolarillos,aprovechaba de tomarse unas cañitas de vino en el "Club Social", que en realidad no era mas que un clandestino con unas mesitas que funcionaba al fondo de un cité de la calle Arturo Prat.
El "Marmota" siempre lo esperaba a la salida.Por mientras,se divertía con las "leidis" del barrio,mientras su amo tenía su diaria refriega con el manjar dulce como el paraíso,adictivo como los labios de una doncella,
que lo hacía perder la razón.
Hubo gente que logró ahondar un poco en su mundo
y,sorprendidos,relatan que era capaz de citar a Rousseau y Sartre,
conocía a Shakespeare,
entendía el pensamiento de Hobbes y Locke entre otros grandes pensadores de la humanidad.
Una fría noche de junio,
fue al club a "temperar el espíritu".
Cuando volvió,ordenó a duras penas sus cartones y sus chamantos,
y se arropó para dormirle las horas a lo que restaba de noche.
El "Marmota" no había llegado con él,
probablemente andaba en una de sus aventuras románticas de las que siempre volvía a los días despues,con marcas de guerra pero entero.
De pronto, unos ruidos extraños se sintieron,
gritos,golpes y sonidos metálicos,pisadas agresivas...
El "Marmota" llegó esa noche,pero llegó tarde:
en la sala de espera se había quedado para siempre "El Neruda de la Posta".
¿El diagnóstico?: ninguno,esa noche había sobredemanda y nadie puedo hacerse cargo
de él,quien a duras penas había llegado arrastrandose hasta los escalones del centro asistencial.
Dicen que El Neruda de la Posta no era pobre,
que en realidad era un conocido
abogado,filósofo y literato,dueño de una fortuna a la cual había renunciado,
cansado de la materialidad y superficialidad en la que vivía sumido,
tomando una vida de asceta en las calles de Santiago,las mismas por donde pasaba con la propiedad y dignidad que su posición le otorgaban.
Pasado un tiempo de su "ataque de demencia",
sus cercanos ya no lo extrañaron.
Se cuenta que el "Marmota" aún lo llora por las noches,
que mira al cielo y lanza un aullido como un lamento,
como una súplica de perdón por no haberlo podido defender.
Nadie reclamó su cuerpo,
hoy descansa junto a muchos en una fosa común en el Cementerio General...
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