Sensación alucinogena,
suave cordura, suave irrealidad.
La recuerdo llegando,
no la conocía, en mi vida la había visto.
The Doors sonaba de fondo,
quizás unos cuantos tequilas,
sus anteojos blancos, su aire hippie y despreocupado,
sostenía el ultimo de mis sorbos con su aliento y su mirada.
Era su movimiento,
su aire de estar entre Venus y Atenea, cercana al Hades,
me perdía, me consumía y me devoraba, ese humo,
ese aire de diva reventada y consumida por su hilaridad,
de los 20 presentes yo en 20 segundos era el único en estado de fisión.
Fisión nuclear lo que ocurrió despues,
fusón de cuerpos y almas, entre el tequila, tu humo, mi humo, yo ya no estaba aqui, estaba en el Olimpo.
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