[Lo que sigue a continuación no pretende jamás ser una joya de la prosa ni la poesía, son simples sentires revueltos de las entrañas del autor y que encontraron una salida por este medio, lea bajo su responsablidad]
Tú, pequeña mujer que apareció en mi vida de la nada,
cuando nada quería y nada pedía.
Cuando era feliz con mi soledad,
o eso al menos me había impuesto a creer.
Cuando era felíz viviendo de recuerdos,
como un abuelo que rememora sus años mozos.
Tú, con tus ojitos de niña pequeña,
apareciste en mi vida conversando de lo humano y lo divino,
en un lugar que ahora ya no existe pero que en ese minuto se transformó en nuestro refugio mas cálido y que ahora recuerdo con nostalgia.
Un par de sillas, una mesa, un café barato y tardes frías,
¿en que minuto caí y no me di cuenta que iba en linea recta a esto?.
Tú me hablabas de cambio social y de lo mal que se encuentra el pueblo,
yo te hablaba que quería un cambio en el gobierno.
Tu me hablabas de la Dialectica y la Mega Tendencia,
yo de mi aversión a los Opus Dei y a la Concerta.
Tú me hablabas de tu ateísmo recalcitrante y yo de que a veces le pido a Dios por ciertas cosas.
En definitiva, agua y aceite mi niña,
agua y aceite que se juntaron con Vino y Café,
con las horas que se me empezaron a hacer eternas cuando no estabas,
con serenatas de transantiago,
con unos besos exquisitos, caminatas eternas por lugares antiguos, con tus cariños,
con no cansarme de gritarlo a los 4 vientos si fuese necesario,
contigo, conmigo...
Porque tú sin mi ya no, y yo sin ti, tampoco...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario