La vida me ha enseñado,
a desconfiar,
que mientras mas te soban el lomo,
mas fuerte viene el puñal,
igual que la enfermera,
en el hospital,
acariciando las venas para inyectar,
la morfina mal doliente de la traición a mansalva,
esa la del cercano,
la del casi hermano,
esa que enfría el alma,
esa que no se puede perdonar.
La vida me ha enseñado,
a no llorar,
igual que ese borracho que viene del viejo bar,
y que caminando bajo la fria lluvia,
juró al mundo darle una vuelta,
teniendo como testigos a los mudos adoquines del silencio.
La vida me ha enseñado,
a amar, con fuerza y sin medida,
para que jamás yo diga,
que de entregar poco alguna vez me arrpentiría,
la pasión, sueño fatal,
en sus brazos caigo para que ella sea la cura a mis heridas.
La vida me ha enseñado tantas cosas,
a lo único que no me ha enseñado es a vivirla,
pero improvisando,
y sin intentos de poesía, sigo verseando.
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Agradecimientos especiales a:
-Bajofondo Tango Club con Juan Subira y su canción "Hoy" que me activaron las nauseas literarias.
-Mi bronquitis y su fiebre que me hacen pensar mas (y no "demás").
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