lunes, 27 de julio de 2009

Maudit lettres

Lo conversaba con un amigo hace unos días,
con una Corona, mientras encendiamos un cigarro:
uno, inevitablemente o no, carga con pequeños traumas de las ultimas malas experiencias.
Es apestoso, es asqueroso, tienes superado todo, pero aun así, te quedan residuos que afectan la confianza, el típico "¿si me apresuro mucho la cagaré?".
Son residuos, mas bien "traumas residuales" le diría yo, pero son, reales.
La confianza se pierde,
la antigua grandiosa confianza que tenías que cuando te topaste con un murallón se te fue al suelo, que fue como un mazo en la cabeza sin decir antes agua va, todo eso que pierdes y que, luego del obligado periodo de abstención y cuando el trauma principal está superado y vuelves a la carga,
nuevas experiencias, nuevas personas, aparecen, como un karma.
Confianza, por exceso de humildad sueles dar malos pasos,
por lo general para ti mínimos, pero que al otro lado afectan asquerosamente,
y no sabes que hacer despues.
Importo, vuelvo a importar, y no me doy cuenta que las vuelvo a embarrar.
Y uno carga con miles de "nombres malditos", que intentas quemar o ahogar: Juanitas tabú,
Alejandras tabú, Andreas tabú, miles de letras tabú que pesan en momentos cruciales,
en los que no puedes fallar, en los inicios, letras a las que si uno les hace caso, viene despues el "golpee su cabeza aquí, contra la muralla",
y ves partir, a lo lejos, de nuevo.

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