Recuerdo perfectamente el momento, tiene que haber sido en junio o julio de 1989,
en la ventana de la casa de mis padres, mientras jugaba a alcanzar la aldaba de la puerta.
Desde allí te transformaste en mi amiga, consejera, fuente de respuestas
y luego en amante y compañera.
No te niego, te he sido infiel.
Alguna vez te fui tan infiel que casi te abandono para siempre.
Pero me reconquistaste,
por la fuerza viniste a retomar tu lugar,
a recordar con ira el pacto que juré.
Y que muero por desarmar.
Y tirar a un tacho de la basura eso que firmé.
"Nunca me abandonarías" me dijiste.
Me enfermas.
Me ahogas.
Pierdo esos ojos color sonrisa que tanto anhelo,
sólo por cumplir ese pacto.
Y yo que necesito esos ojos como a la luz del sol que se refleja en ellos.
Me cansé de ser tu novio, soledad.
Desde allí te transformaste en mi amiga, consejera, fuente de respuestas
y luego en amante y compañera.
No te niego, te he sido infiel.
Alguna vez te fui tan infiel que casi te abandono para siempre.
Pero me reconquistaste,
por la fuerza viniste a retomar tu lugar,
a recordar con ira el pacto que juré.
Y que muero por desarmar.
Y tirar a un tacho de la basura eso que firmé.
"Nunca me abandonarías" me dijiste.
Me enfermas.
Me ahogas.
Pierdo esos ojos color sonrisa que tanto anhelo,
sólo por cumplir ese pacto.
Y yo que necesito esos ojos como a la luz del sol que se refleja en ellos.
Me cansé de ser tu novio, soledad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario