martes, 29 de septiembre de 2015

La enfermedad del alma

Enferma.
Enferma tengo mi alma.
Vivo del recuerdo de días pasados,
gloriosos.
Me enfermé de melancolía,
me volví viejo a los 29 años.
Primero, llené mi alma de odio,
luego de resentimiento,
de desconfianza y terquedad.
Despues, la comencé a despedazar en recuerdos.
Hoy, sólo vivo.
Solo soy un títere,
me muevo por impulsos,
hago las cosas "por qué hay que hacerlas"
y hasta sonrío.
Si, sonrío, para disimular.
¿Quieren que tenga un título?
Pues bien, ahí lo tienen.
¿Quieren que mejore mi apariencia?
Bueno, ahí tenemos pastillas.
¿Quieren que sea adorable con los demás?
Tomen, ahí está mi oreja.
¿Quieren que sea exitoso?
Bueno, aparentémoslo.

Me fundí.
Debió haber caído la bala.

Para colmo, agoté mis tickets para la ruleta rusa.
Por lo menos para esta pasada.

Habrá-que-soportar-estoicamente.

lunes, 24 de agosto de 2015

Reliquia

Los días, los meses,
nada tienen sentido.
Me ahogo,
por las consecuencias de un desastre que yo inicié.
No pude guardar las reliquias de nuestra catedral,
me creí fuerte,
no pude.
Cuando estaba a punto,
un río de lágrimas sin justificación se abalanzaron sobre mis ojos,
los recuerdos de un pasado hermoso se abrieron ante mi,
como las murallas de una represa hecha en base a heridas que yo hice.
Se agrietó, no pude.
Mi garganta se atoró.
No pude guardar las reliquias.
Sólo las oculté.
El buen soldado valiente y despiadado se creyó fuerte y sucumbió al suelo en un grito ahogado.
¿Por qué?
Por la reacción ante un final esperado,
un final que tenía que suceder, que quizás no pensé que fuera ahora.
No me duele el final,
solo es la impresión,
el saber que, ahora sí, es en serio.
Enterramos nuestra ternura,
nuestra inocencia, en un cajón, del que
te ayudaron a botar la llave al río,
para jamás volver a encontrarla.
¿Sabes?
Cuando ésto equivale a una pizca apenas de todo el inmenso daño que te hice,
puedo entenderte,
puedo quererte aun mas.
Tanto, que quiero que vuelvas a sonreír y ser felíz.
Eso, también me hace feliz

(Guardaré ese trocito hasta mi muerte
cómo al Santo Grial,
quizás en la próxima ese trocito me ilumine a que nos encontremos, en el mar).

Ahora, a la estepa.
Veremos que pasa allá afuera.

viernes, 17 de julio de 2015

Los recovecos del alma

Ya estoy desnudo,
consciente de mi,
de los recovecos que en mis sesos tengo.
Me encantaría.
Me encantarían tantas cosas,
pero esta es mi esencia,
esto es lo que siempre tuve y disfracé en un oropel de ilusiones de felicidad.
No, no soy ese, aquel que soñaste.
Discúlpame por la verdad, nena.
Siempre fui este,
un ególatra,
inconsciente,
frío,
calculador.
Sentí amor,
y cuando lo sentí me aterré,
al punto que me congelé.
Un lobo,
que en la estepa sólo morirá.

(Gracias)


Marianne

Mátame 3 veces,
pero déjame perder mi conciencia en tu mirada.
Déjame ir.
Déjame hasta el cielo,
ir. volver,
crear nuevos horizontes,
inventar nuevas alegrías,
llenar tambien las desesperanzas.
Dame la oportunidad,
de nadar en tus ojos,
de ser el protector de tus sueños,
de ser el mentiroso que escribe estas líneas,
por ti, por mi, o por esa Marianne guía de una revolución que no existe.

Furtivo destino

BANG!

(Es lo que me quedé esperando,
entre sollozos de mi madre,
los ruegos de mi padre,
la vida que transcurrió ante mis ojos,
el vaso de whiskey que solté al suelo,
los intestinos apretados,
esperando el final ¿felíz? de este melodrama,
el destino trunco maltrecho de sueños que explotan en Plutón,
y se alimentan de la lava de los cráteres de los volcanes extintos de la luna,
de los recuerdos,
de los sueños y de los caminos recorridos,
de los anhelos truncos).

CLAC!
No era.
¿gané?
¿O mas bien perdí?

Hasta la próxima vuelta.

Hasta mañana

Sentir (te)

Abrazar (te)

Adorar (te).

Soñar (te)

Perder (te)

Anhelar (te)



me.-

Dispara ya.

En la soledad,
un misterio, acecha.
Palabras guardadas,
un destino trunco.
Sueños que no dejan de perseguirme.
¿Sabes?
me lo merezco.
Me merezco el calvario,
Aun no se si perdí,
puse mis fichas sobre la mesa.
Aposté lo mas preciado que tenía.
No escucho los consejos, sigo.
En esta vida, o en la otra.
Jala el gatillo, mierda!
¿y si viene la bala?
JALA EL GATILLO Y DAME EL PUTO VASO!
¿y si... ?
JALA, POR LA MIERDA!

jueves, 9 de julio de 2015

Aprieta los intestinos

Cierra los ojos,
olvida tu memoria,
haz de tripas corazón.
La parte mas difícil,
el momento de salir de la estratosfera,
el encuentro con el frío espacio sideral,
de abandonar definitivamente la tierra cálida,
luego del primer impulso que te llevó hasta allí.
Dicen que es cómo el momento en que el suicida finalmente aprieta el gatillo,
similar al parto,
a la sensación del oxígeno por primera vez.
Duele, pero es necesario.
Duele, pero sirve.
Duele, pero hay que hacerlo.
Cierra los ojos.

jueves, 11 de junio de 2015

Gracias, perdón y adiós.

Gracias,
Por lo malo, que se borra,
por lo bueno, que perdurará siempre.
Perdón.
Por no haber sido lo que necesitabas,
por no haber estado cuando me requerías,
por endurecerme como una roca.
Adiós.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Ángeles de cuatro patas.


Alados, de paso corto, de paso largo.
una parte mia murió con ellos.
¿Los rastrojos de mi humanidad perdida?
Primero ella, que murió por mi ausencia,
mientras yo vivía un sueño a kilómetros de distancia yo sentía sus aullidos,
de pena, de dolor, de extrañar.
A ti, viejita,  que me esperaste para que nos despidiéramos de 14 años de amor incondicional,
la gorda de orejas altas,
de mirada profunda e inteligente,
a esa que recibí como un montón de pelos.
Que me extrañaba si no llegaba a la hora,
que daba vueltas cerca de la ventana,
mientras mis pasos se perdían.
A ti que me diste un languetazo cuando creí que la rabia me superaba,
cuando las lágrimas me ahogaban, 
cuando sentí el mayor dolor que un ser humano puede sentir, 
aquello que se perdió y no creció.
A ti que estuviste siempre.
Costó despedirme.
no quería, me negaba.

Luego, al tiempo,
angelitos pequeños, recordándola a ella,
gordos, de patitas rápidas,
una vida por delante.
Los recuerdo con sus colitas,
sus caritas alegres, sus juguetes,
volver a criar.
Se fueron, me dejaron,
a pesar de que le rogué al Altísimo con todas mis fuerzas que me dejara envejecer con ellos.
Parecía el "pecado original".
No, indefensos, no pudieron luchar mas contra aquello que infecta, y mata.
Primero ella, luego él,
puse todo de mi, pusimos todo, rogué, lloré,
toda nuestra energía, no pudimos.
Ángelitos pequeños, 
ahora los imagino ladrando, 
en un lugar lleno de prados verdes, moviendo sus pequeñas colitas.

A ellos, mi gratitud eterna.


martes, 5 de mayo de 2015

Liguria (parte 1)

Reviso las fechas en este trasnoche y recuerdo que hace un año estaba diciendo "hoy envié mis esperanzas en un buzón al otro lado del mundo".
La verdad, de esperanzas tenía poco y nada.
La información sobre a lo que iba, vaga, super vaga a decir verdad.
¿El sueño?
Desde que tengo uso de razón, desde ese día en que mi papá, tal escena de El Padrino, en un globo terráqueo, de esos que ya comenzaban a llamarme la atención para luego ser el mas nerd en Geografía e Historia en el colegio años mas adelante me dice "Hijo, de acá vinieron tus abuelos".
Era una bota, era raro, una bota medio deforme y ahí entendí la relación con ese equipo que se llamaba "Audax Italiano" y que había ido a ver, junto con él, hace no mucho a un estadio.
Busquilla, empecé a buscar mas información, a preguntar por Italia a mi viejo, unos Icarito, un Almanaque del año 1 que había en la biblioteca de mi casa (bendita ausencia de internet, uno antes tenía que buscar las cosas), hinchar en el colegio donde trabajaba mi mamá a su mejor amiga, que era la bibliotecaria, para "mala" suerte mia y siempre dije "algún día iré".
Mi papá siempre decía que su sueño era conocerla a aquella bota, el de mi nonno también y empezó a fomentarme ese gustito y amor por esa tierra que no era mia, creo, supuestamente.
Mala idea la de mi viejo.
MUY mala.
Creo que desde ahí no paré nunca.
Aguanté el bullying de mis compañeritos de básica cuando Audax iba en Segunda y la moda era ser del Colo: obvio, hacía poco habían ganado la Libertadores y a mi me gustaba un equipo que contaba, con suerte, con 4 "estrellas" mas añejas que el hilo negro. Me daba lo mismo.
En el Mundial del '94 me sabía la formación completa de esa Azzurra que perdió por un penal el campeonato contra Brasil y fue el único equipo del que llené las laminitas... Pagliuca al arco, Cannavaro a la defensa, los hermanos Baggio, un jóven Pirlo. No, ahí Chile no jugó ni las eliminatorias por el tema del Cóndor Rojas.
En fin, sin desvariar por el fútbol, seguí con la tontera.
Luego llegó el internet a nuestras vidas y las cosas se facilitaron mas.
"Manarola, así se llamaba el pueblito".
Veía las fotos y era hermoso.
Algún día iré y será mi primer timbre en el pasaporte.
A aprender italiano por las mias.
Por el sueño...
(continuará)





miércoles, 19 de marzo de 2014

Mareo

Intento escribir.
Se que tengo que hacerlo,
se que tengo cosas que pienso que acumulo,
debo botarlas.
No ordeno las ideas,
inconexas explosiones cerebrales
No hay vino que ayude a destrabar.
No entiendo, lo intento pero no.
Es como un mareo,
de tanto pensar.

jueves, 2 de enero de 2014

Las preguntas de la (sin su) respuesta

Y hacíamos ésto.
Y hacíamos esto otro.
E íbamos para allá y para acá,
con ella, y con ella.
¿Y te acuerdas para donde íbamos a ir?
Si, al sur, los cuatro, en el Fito que te había regalado el tío.
¿Y las rosas de ese día vestidos ridículamente de mormones?
Y que nos morimos de frío.
Y Los Fabulosos Cadillacs en las noches de verano tomando cerveza con limón.
Y en el invierno tomando mate, no importa si llovía o nevaba, escuchando a los Smashing.
Y que nos reíamos en las caras de de ellos y nos creíamos Friends.
Si, siempre los cuatro
¿Te preguntas que hubiera pasado si?
Siempre, casi todos los días, a pesar de lo bien que estoy ahora.
¿Cachay que han pasado ya 10 años?
Sí.
Y nos volvemos a hacer la pregunta del ¿que hubiera pasado sí?
Habríamos sido felices, sin duda.
Habría sido todo bien distinto.
No suelo arrepentirme de lo que no he hecho.
Esta es la maldita excepción.
No lo vuelvo a hacer mas.
Chao viejo, cierra fuerte la puerta.

Primera, segunda, tercera, suena Army of Me de Bjork en la radio,
alcanzo a fumarme el último cigarro antes de llegar a casa mientras voy despacio, tratando de...
A pesar del agua  bajo el puente hay cosas que sigo sin entender.
Pero prefiero que sea así.
Por mejor.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Fechas

Náuseas.
Sí, náuseas.
Hace días vengo sintiéndolas sin ninguna explicación aparente.
Pensé es la comida, pensé es el mate, pensé es el cigarro, pensé es el ¿frío? pero no, náuseas.
Hoy, haciendo un mini racconto de este tiempo me dí cuenta: son los días, son las semanas, son los meses, son los años.
Son las fechas.
Si. son las fechas que se acercan, esas que desencadenaron un vendaval, que me hizo madurar de golpe, que me hizo perder la calma, el resto de inocencia que me quedaba y toda, toda la ingenuidad.
Hace 10, hace 365, hace 3.
Todo era tan distinto.
Todo ha sido tan vertiginoso.
Ha sido extraño.
¿Bueno? ¿Malo?
El tiempo lo dirá...

domingo, 15 de septiembre de 2013

Escribo desde el vitriol,
donde decidí volver.
Escribo desde la esencia misma donde me estoy purificando,
en las entrañas mismas de la vida quiero tomar parte de ella.
Semillas marchitas quedan,
secas por el odio,
la ira y en parte, la indecencia.
Escribo desde ahí porque no tengo alegrías para la prosa,
que seguramente ha de ser un lugar mas cómodo.

martes, 3 de septiembre de 2013

Un tornado...

El ahogo.
El mareo.
La náusea.
En la red como un pez involuntariamente atraído me veo.
Odiar, aquel viejo pasatiempo abandonado.
El insomnio, aquel viejo amigo que siempre se presenta en éstas.

¡Solo, un grito ahogado, Solo!

¡Sólo, un grito nauseabundo, Sólo!

Le puse una bomba atómica a aquel mundo construido con adobes,
admito que aun no dimensiono hasta donde llegó la explosión.

Ahora viene lo peor, el invierno nuclear, la lluvia ácida de la soledad,
del hastío, de esa soledad horrible que significa sentirse uno menos, uno mas, entre tanta gente.

Venían a esta tienda cuando el pescado era fresco, y gratuito
no vuelven cuando éste se ha podrido...

Oigo sus voces, como prédicas profanas,
las oigo y no las entiendo, me hastía el ruido.

Ahora vuelve la lluvia, aquella perra que había abandonado hacía tanto tiempo
a destruir todo
a comenzar con su invierno de holocausto...

miércoles, 6 de abril de 2011

V...

Ya ha pasado demasiada agua bajo el puente,
y el crédito, como la batería, se han acabado.
Tus tropas ya han avanzado mucho
y es hora de expulsarlas.
Cómo una nación por años dormida,
sin tener conciencia de su fuerza y coraje,
se levanta y renace.
Se sacude el yugo de la tiranía inferior,
que a punta de amedrentamiento creía poder eclipsar el viejo genio ancestral.
Una llama, la llama de Prometeo,
ilumina el fuego interior que necesita conocer,
mientras el tambor que clama venganza, tañe cuales campanadas que cantan la verdad.
Vivo el fuego del resurgir,
en mis ojos sólo tengo un objetivo: ajustar las leyes del universo, la paridad que quebrantaste,todo eso con mis propias manos.
Soy la victoria coronada de laureles,
y estoy protegido por los sabios.
Nunca la sangre derramada,
ni la traición, ni el provocar la oscuridad a conciencia quedan impunes.
V, de verdad,
V, de venganza.

jueves, 24 de marzo de 2011

Balada para un loco.

Había una señora, clienta de mi papá en la distribuidora de vino, por un barrio viejo, entre Independencia o Recoleta, creo, la memoria me falla un tanto, que escuchaba la Radio Nacional todo el día en su restaurant, el programa de la Alodia Corral creo que se llamaba.
Tiene que haber sido AM la estación, ya que a poco mi papá también empezó a escuchar en la radio del humilde pan de molde japonés que teníamos por camioneta en ese entonces y que no tenía mas recepción que esa banda (ni soñar con cassette ni sintonizador digital).
Yo era chico aun pero me gustaban los acordes y el ambiente que se formaba, la gente cantaba, algunos incluso se animaban a bailar, se armaba la pista mientras algunos jugaban cacho y dominó, otros a la rayuela, animados por el vino dulce y espirituoso que mi papá les traía por montones embotellado en esas vasijas gordas y protejidas por un entramado de mimbre que desde pequeño me había acostumbrado a cargar para ayudarle, las cuales fueron reeemplazadas por el plástico (con el 2000 todo se volvió mas sintético).
Creo que por eso me gustaba acompañar al viejo en sus rondas,
siempre el ambiente alegre y respetuoso del viejo Club de Rayuela, que mas que cantina como las que se conocen ahora, eran verdaderos centros de reunión social con buena comida (las mejores cazuelas de mi existencia las he comido ahí) y la tradición, pero no esa tradición SNOB del terremoto en La Piojera, si no que esa del Santiago tanguero, con el gentleman bien pinteado tomandose una cañita, con la cueca bien zapateada en el 18.
Y la gente se tomaba en andas y se ponía a cantar, a bailar, todos estabamos piantaos, y yo observaba desde afuera como la luna iba rodando por Callao...

sábado, 14 de agosto de 2010

Autitos de juguete

Desempolvando la bodega apareció algo que tenía muy guardado: mis autitos de juguete.
Desarmados, pintados con spray aluminio que el papá usaba para repintar las llantas de los autos de verdad,
con stickers enchulados, algunos sin ruedas y quebrado sus parabrisas, fueron apareciendo los Matchbox, los Majorette y los Hot Wheels, muchos de ellos donados por mi hermano, los últimos, regalos mios junto a algunos de plástico y latón.
Los volví a guardar hasta que hoy, mi padre los lanzó en el suelo para botarlos,
los que estuvieran malos o inservibles. Cuando los ví en el suelo me apaniqué e inconscientemente volví a armar las hileras en un taco, tomé los dominós y volví a hacer "garages" y a instalar las rampas en sus camioncitos, en el mismo lugar en el que hace mas de 10 años dejé de hacerlo.
Si, a los 24 años volvía a jugar con autitos en el patio.
Me acordé de esas tardes de verano con mi mamá cortando choclos, de mi perro Coffee aun pequeñito dando sus primeros ladridos, de mi hermana y mis sobrinas, de ese mundo tan protegido en el que nada malo podía pasarme, y si algo así sucedía siempre estaría papá para protegerme, mamá para curar mis heridas y mi hermana para consolarme, siempre.
¿En qué momento dejé de jugar?
¿Es madurar necesariamente ir coleccionando amarguras?
Cuando dejé de hacerlo impedí que cualquier juguete mio fuese regalado ni mucho menos botado, y no por egoísta si no que por albergar una secreta esperanza de que los necesitaría en algún momento, dejandolos almacenados en la bodega del entretecho.
Pero es tarde, debo despertar,
se acabó la inocencia, se murió el último nexo con mi infancia.
Quizás deba regalar mis juguetes, ya soy grande, aquello que tanto anhelé.
Buenas noches, Beirut...

jueves, 10 de junio de 2010

Pequeña gigante.

Pequeña,
y a la vez gigante.
¿Por qué gigante?
Porque habita en mi corazón,
y cuando pienso en ella siento que éste no me cabe en el pecho, le comenta a quien quiera saberlo, gritandolo a los 4 vientos.
Con esa sonrisa sincera,
esos ojos de miel,
llegó sin pedirle permiso a nadie, a remecer su castillo.
Un castillo que no quería compartir con nadie,
donde la soledad era su guía y compañera,
anacoreta eterno, aunque secretamente todas las noches pedía por ella.
Ella llegó,
le dijo al ermitaño ¡ya no más!,
y en una tarde fría como esta osó apagar el fuego con el que encendería su cigarro.
El ermitaño la quedó mirando,
despertando en él la mas inmensa ternura, vio a través de sus ojos hermosos un futuro apenas imaginable, apenas creible.
¿Amar?
¿Y con esa pasión?
Dios, ya no estoy para bromas, pensó incrédulo, ¿dónde está la cámara?
Y así fue, se arriesgó, puso todas sus fichas en una apuesta de la cual no sabía como iba a salir, entró a batallar a una guerra con resultado incierto y al otro invierno el ermitaño ya no era tal,
vive y piensa por un futuro que ve a través de esos ojos,
tiene planes de hermosear su castillo y volver a sus tierras ancestrales,
junto a ella, a esa pequeña gigante que hace que sus latidos sean mas fuertes cada vez que piensa en ella.