martes, 27 de febrero de 2018

Apostar


"Bienvenidos al casino".
Allá vamos, de nuevo, me dije.
Arriesgarse o morir, pensé, siguiendo a pie juntillas ese radar que cada ser humano tiene llamado "intuición" y que en el caso mio está pésimamente calibrado, cómo ya se verá.
La jugada se veía perfecta, casi.
Iba haciendo todo bien.
Perfecto, como hace tiempo no pasaba.
O eso creía, al menos mis camaradas eso me ratificaban y yo creí.
Que tonto.
De tanto bluff en algún momento tenía que lanzar el póker de ases pero lo retrasé, tanto como pude.
¿Pánico escénico?
Sí. Y temor al fracaso, ese puto miedo que me empezó a atrapar luego de tanta caída libre.
En algún momento, licor mediante, se cayeron los lentes, la máscara y las caretas, y ahí me vi sin poder tenerme en pie y harto de celos/anhelos que se truncaban ante mis ojos.
Y el portazo.
Había llegado a la final y no lancé nunca las cartas.
Hasta aquí no más llegamos, dijo el croupier.
"Devuelvánme las fichas!" grité desesperado, tomándolo fuerte del brazo.
"Perdiste" dijo.
"¿Pero cómo?, si hice todo bien!"
Eso creí.
Y ahí me quedé, con una borrachera infernal, mi dignidad hecha pedazos, mil excusas que ofrecer y un montón de preguntas que responderme.

No juego más.
No a esta edad.
Ya no apuesto.
No si no es sobre seguro.

miércoles, 24 de enero de 2018

Novio de la soledad

Cuando muy pequeño hice un pacto contigo.
Recuerdo perfectamente el momento, tiene que haber sido en junio o julio de 1989,
en la ventana de la casa de mis padres, mientras jugaba a alcanzar la aldaba de la puerta.
Desde allí te transformaste en mi amiga, consejera, fuente de respuestas
y luego en amante y compañera.
No te niego, te he sido infiel.
Alguna vez te fui tan infiel que casi te abandono para siempre.
Pero me reconquistaste,
por la fuerza viniste a retomar tu lugar,
a recordar con ira el pacto que juré.
Y que muero por desarmar.
Y tirar a un tacho de la basura eso que firmé.
"Nunca me abandonarías" me dijiste.
Me enfermas.
Me ahogas.
Pierdo esos ojos color sonrisa que tanto anhelo,
sólo por cumplir ese pacto.
Y yo que necesito esos ojos como a la luz del sol que se refleja en ellos.
Me cansé de ser tu novio, soledad.


jueves, 6 de julio de 2017

De arreboles y otras yerbas

Por los ventanucos del encierro, hacia el sur, veo un arrebol que atraviesa la ciudad.
Púrpura, magnífico, duró menos de 5 minutos, hasta que el sol se guardó nuevamente tras la cordillera de la costa, esa que se nevó y que nos tiene convertidos en un inmenso frigorífico donde 6 millones de almas se conservan y desesperan.
Recordé, con cariño, mas sin nostalgia ni pena, otros arreboles de mi vida, también de julio, también de agosto, también de mayo, unos mirando al este, otros al oeste, perdidos por la Alameda al poniente, otros de vuelta, invocando extraterrestres.
Los recordé y me sentí bien,
agradeciendo lo bueno, siendo el material para escribir esta nueva historia.
Los recordé y recogí en parte la inocencia de esos años.
Todo eso en menos de 5 minutos.
Todo eso en una vida.

sábado, 8 de abril de 2017

Aguas

Ni ruletas rusas.
Ni sueños delirantes.
Ni pesadillas.
Ni nada.
Un poco de respiro, un par de meses de aliento obtuvo aquel que ya agonizaba.
Una pérdida, lejana pero cercana a la vez, dio las luces de lo que se vendría.
Borracheras mediante,
llantos de soledad infinita,
de esa espiritual y también físca,
perderme en relámpagos oscuros,
tocar el fondo del abismo y besarlo.
Amar el pozo.
Luego, éxtasis de triunfo,
esperanzas renovadas,
el invierno radiactivo iba dando paso a pequeños rayos de sol.
Mas ahora, la meseta.
¿Paz?
Jamás.
No me permitiría el aburrimiento de navegar aguas tranquilas.
Sin emoción, sin pasión, no, eso no.
Pero si una tranquilidad extraña.
Un mar turbulento en una extraña calma.
No será para siempre, eso sí, pero la corriente parece buena.
Otra vez.
Allá vamos.


domingo, 6 de diciembre de 2015

Vamos

Me conseguí en la reventa otros tickets para jugar a la ruleta rusa.
Justo en el momento que mas lo necesitaba.
Las notas de crédito las repartí en lugares estratégicos,
dejé pistas: quien me conozca bien sabrá donde encontrar.
Estoy seguro que ahora cae.
Estoy seguro que al fin descanso,
de este mundo mal oliente,
que jamás mereció mis lágrimas,
ni mi risa, ni lo que yo podía darle.
Intenté pero no me resultó.
El Altísimo sabe que lo intenté,
pero aun así me fui de bruces.
Princesa de mis sueños,
corazón de cristal,
ese mismo que destrocé en un momento de ira y confusión estúpidas,
vístete de rojo carmesí para presenciar el espectáculo,
prepara tus mejores zapatos para saltar sobre mis despojos,
lo merezco,
tu sangre que yo vanamente desperdicié merece venganza,
amor mio,
yo te la daré para que no ensucies tus manos
ni tu bello rostro.
Entiendo todo,
lo comprendo todo,
me demoré un tiempo, pero ahora cae sobre mi como una tonelada de culpa,
de recuerdos, de malas decisiones
y de oir palabras sin sentido.
Como la cobardía,
esa que me atacó y de la cual no supe defenderme.
En la mirada perdida de un par de jóvenes nerviosos,
frente a un cajero automático,
advertí nuestro rostro cuando perdimos la inocencia,
bastantes años atrás.
Aquel día donde murió el sol de primavera.
Aquel sol que ahora me mantendría vivo, quizás.
Aquel sol al cual yo prometí una promesa que no cumplí.

martes, 29 de septiembre de 2015

La enfermedad del alma

Enferma.
Enferma tengo mi alma.
Vivo del recuerdo de días pasados,
gloriosos.
Me enfermé de melancolía,
me volví viejo a los 29 años.
Primero, llené mi alma de odio,
luego de resentimiento,
de desconfianza y terquedad.
Despues, la comencé a despedazar en recuerdos.
Hoy, sólo vivo.
Solo soy un títere,
me muevo por impulsos,
hago las cosas "por qué hay que hacerlas"
y hasta sonrío.
Si, sonrío, para disimular.
¿Quieren que tenga un título?
Pues bien, ahí lo tienen.
¿Quieren que mejore mi apariencia?
Bueno, ahí tenemos pastillas.
¿Quieren que sea adorable con los demás?
Tomen, ahí está mi oreja.
¿Quieren que sea exitoso?
Bueno, aparentémoslo.

Me fundí.
Debió haber caído la bala.

Para colmo, agoté mis tickets para la ruleta rusa.
Por lo menos para esta pasada.

Habrá-que-soportar-estoicamente.

lunes, 24 de agosto de 2015

Reliquia

Los días, los meses,
nada tienen sentido.
Me ahogo,
por las consecuencias de un desastre que yo inicié.
No pude guardar las reliquias de nuestra catedral,
me creí fuerte,
no pude.
Cuando estaba a punto,
un río de lágrimas sin justificación se abalanzaron sobre mis ojos,
los recuerdos de un pasado hermoso se abrieron ante mi,
como las murallas de una represa hecha en base a heridas que yo hice.
Se agrietó, no pude.
Mi garganta se atoró.
No pude guardar las reliquias.
Sólo las oculté.
El buen soldado valiente y despiadado se creyó fuerte y sucumbió al suelo en un grito ahogado.
¿Por qué?
Por la reacción ante un final esperado,
un final que tenía que suceder, que quizás no pensé que fuera ahora.
No me duele el final,
solo es la impresión,
el saber que, ahora sí, es en serio.
Enterramos nuestra ternura,
nuestra inocencia, en un cajón, del que
te ayudaron a botar la llave al río,
para jamás volver a encontrarla.
¿Sabes?
Cuando ésto equivale a una pizca apenas de todo el inmenso daño que te hice,
puedo entenderte,
puedo quererte aun mas.
Tanto, que quiero que vuelvas a sonreír y ser felíz.
Eso, también me hace feliz

(Guardaré ese trocito hasta mi muerte
cómo al Santo Grial,
quizás en la próxima ese trocito me ilumine a que nos encontremos, en el mar).

Ahora, a la estepa.
Veremos que pasa allá afuera.

viernes, 17 de julio de 2015

Los recovecos del alma

Ya estoy desnudo,
consciente de mi,
de los recovecos que en mis sesos tengo.
Me encantaría.
Me encantarían tantas cosas,
pero esta es mi esencia,
esto es lo que siempre tuve y disfracé en un oropel de ilusiones de felicidad.
No, no soy ese, aquel que soñaste.
Discúlpame por la verdad, nena.
Siempre fui este,
un ególatra,
inconsciente,
frío,
calculador.
Sentí amor,
y cuando lo sentí me aterré,
al punto que me congelé.
Un lobo,
que en la estepa sólo morirá.

(Gracias)


Marianne

Mátame 3 veces,
pero déjame perder mi conciencia en tu mirada.
Déjame ir.
Déjame hasta el cielo,
ir. volver,
crear nuevos horizontes,
inventar nuevas alegrías,
llenar tambien las desesperanzas.
Dame la oportunidad,
de nadar en tus ojos,
de ser el protector de tus sueños,
de ser el mentiroso que escribe estas líneas,
por ti, por mi, o por esa Marianne guía de una revolución que no existe.

Furtivo destino

BANG!

(Es lo que me quedé esperando,
entre sollozos de mi madre,
los ruegos de mi padre,
la vida que transcurrió ante mis ojos,
el vaso de whiskey que solté al suelo,
los intestinos apretados,
esperando el final ¿felíz? de este melodrama,
el destino trunco maltrecho de sueños que explotan en Plutón,
y se alimentan de la lava de los cráteres de los volcanes extintos de la luna,
de los recuerdos,
de los sueños y de los caminos recorridos,
de los anhelos truncos).

CLAC!
No era.
¿gané?
¿O mas bien perdí?

Hasta la próxima vuelta.

Hasta mañana

Sentir (te)

Abrazar (te)

Adorar (te).

Soñar (te)

Perder (te)

Anhelar (te)



me.-

Dispara ya.

En la soledad,
un misterio, acecha.
Palabras guardadas,
un destino trunco.
Sueños que no dejan de perseguirme.
¿Sabes?
me lo merezco.
Me merezco el calvario,
Aun no se si perdí,
puse mis fichas sobre la mesa.
Aposté lo mas preciado que tenía.
No escucho los consejos, sigo.
En esta vida, o en la otra.
Jala el gatillo, mierda!
¿y si viene la bala?
JALA EL GATILLO Y DAME EL PUTO VASO!
¿y si... ?
JALA, POR LA MIERDA!

jueves, 9 de julio de 2015

Aprieta los intestinos

Cierra los ojos,
olvida tu memoria,
haz de tripas corazón.
La parte mas difícil,
el momento de salir de la estratosfera,
el encuentro con el frío espacio sideral,
de abandonar definitivamente la tierra cálida,
luego del primer impulso que te llevó hasta allí.
Dicen que es cómo el momento en que el suicida finalmente aprieta el gatillo,
similar al parto,
a la sensación del oxígeno por primera vez.
Duele, pero es necesario.
Duele, pero sirve.
Duele, pero hay que hacerlo.
Cierra los ojos.

jueves, 11 de junio de 2015

Gracias, perdón y adiós.

Gracias,
Por lo malo, que se borra,
por lo bueno, que perdurará siempre.
Perdón.
Por no haber sido lo que necesitabas,
por no haber estado cuando me requerías,
por endurecerme como una roca.
Adiós.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Ángeles de cuatro patas.


Alados, de paso corto, de paso largo.
una parte mia murió con ellos.
¿Los rastrojos de mi humanidad perdida?
Primero ella, que murió por mi ausencia,
mientras yo vivía un sueño a kilómetros de distancia yo sentía sus aullidos,
de pena, de dolor, de extrañar.
A ti, viejita,  que me esperaste para que nos despidiéramos de 14 años de amor incondicional,
la gorda de orejas altas,
de mirada profunda e inteligente,
a esa que recibí como un montón de pelos.
Que me extrañaba si no llegaba a la hora,
que daba vueltas cerca de la ventana,
mientras mis pasos se perdían.
A ti que me diste un languetazo cuando creí que la rabia me superaba,
cuando las lágrimas me ahogaban, 
cuando sentí el mayor dolor que un ser humano puede sentir, 
aquello que se perdió y no creció.
A ti que estuviste siempre.
Costó despedirme.
no quería, me negaba.

Luego, al tiempo,
angelitos pequeños, recordándola a ella,
gordos, de patitas rápidas,
una vida por delante.
Los recuerdo con sus colitas,
sus caritas alegres, sus juguetes,
volver a criar.
Se fueron, me dejaron,
a pesar de que le rogué al Altísimo con todas mis fuerzas que me dejara envejecer con ellos.
Parecía el "pecado original".
No, indefensos, no pudieron luchar mas contra aquello que infecta, y mata.
Primero ella, luego él,
puse todo de mi, pusimos todo, rogué, lloré,
toda nuestra energía, no pudimos.
Ángelitos pequeños, 
ahora los imagino ladrando, 
en un lugar lleno de prados verdes, moviendo sus pequeñas colitas.

A ellos, mi gratitud eterna.


martes, 5 de mayo de 2015

Liguria (parte 1)

Reviso las fechas en este trasnoche y recuerdo que hace un año estaba diciendo "hoy envié mis esperanzas en un buzón al otro lado del mundo".
La verdad, de esperanzas tenía poco y nada.
La información sobre a lo que iba, vaga, super vaga a decir verdad.
¿El sueño?
Desde que tengo uso de razón, desde ese día en que mi papá, tal escena de El Padrino, en un globo terráqueo, de esos que ya comenzaban a llamarme la atención para luego ser el mas nerd en Geografía e Historia en el colegio años mas adelante me dice "Hijo, de acá vinieron tus abuelos".
Era una bota, era raro, una bota medio deforme y ahí entendí la relación con ese equipo que se llamaba "Audax Italiano" y que había ido a ver, junto con él, hace no mucho a un estadio.
Busquilla, empecé a buscar mas información, a preguntar por Italia a mi viejo, unos Icarito, un Almanaque del año 1 que había en la biblioteca de mi casa (bendita ausencia de internet, uno antes tenía que buscar las cosas), hinchar en el colegio donde trabajaba mi mamá a su mejor amiga, que era la bibliotecaria, para "mala" suerte mia y siempre dije "algún día iré".
Mi papá siempre decía que su sueño era conocerla a aquella bota, el de mi nonno también y empezó a fomentarme ese gustito y amor por esa tierra que no era mia, creo, supuestamente.
Mala idea la de mi viejo.
MUY mala.
Creo que desde ahí no paré nunca.
Aguanté el bullying de mis compañeritos de básica cuando Audax iba en Segunda y la moda era ser del Colo: obvio, hacía poco habían ganado la Libertadores y a mi me gustaba un equipo que contaba, con suerte, con 4 "estrellas" mas añejas que el hilo negro. Me daba lo mismo.
En el Mundial del '94 me sabía la formación completa de esa Azzurra que perdió por un penal el campeonato contra Brasil y fue el único equipo del que llené las laminitas... Pagliuca al arco, Cannavaro a la defensa, los hermanos Baggio, un jóven Pirlo. No, ahí Chile no jugó ni las eliminatorias por el tema del Cóndor Rojas.
En fin, sin desvariar por el fútbol, seguí con la tontera.
Luego llegó el internet a nuestras vidas y las cosas se facilitaron mas.
"Manarola, así se llamaba el pueblito".
Veía las fotos y era hermoso.
Algún día iré y será mi primer timbre en el pasaporte.
A aprender italiano por las mias.
Por el sueño...
(continuará)





miércoles, 19 de marzo de 2014

Mareo

Intento escribir.
Se que tengo que hacerlo,
se que tengo cosas que pienso que acumulo,
debo botarlas.
No ordeno las ideas,
inconexas explosiones cerebrales
No hay vino que ayude a destrabar.
No entiendo, lo intento pero no.
Es como un mareo,
de tanto pensar.

jueves, 2 de enero de 2014

Las preguntas de la (sin su) respuesta

Y hacíamos ésto.
Y hacíamos esto otro.
E íbamos para allá y para acá,
con ella, y con ella.
¿Y te acuerdas para donde íbamos a ir?
Si, al sur, los cuatro, en el Fito que te había regalado el tío.
¿Y las rosas de ese día vestidos ridículamente de mormones?
Y que nos morimos de frío.
Y Los Fabulosos Cadillacs en las noches de verano tomando cerveza con limón.
Y en el invierno tomando mate, no importa si llovía o nevaba, escuchando a los Smashing.
Y que nos reíamos en las caras de de ellos y nos creíamos Friends.
Si, siempre los cuatro
¿Te preguntas que hubiera pasado si?
Siempre, casi todos los días, a pesar de lo bien que estoy ahora.
¿Cachay que han pasado ya 10 años?
Sí.
Y nos volvemos a hacer la pregunta del ¿que hubiera pasado sí?
Habríamos sido felices, sin duda.
Habría sido todo bien distinto.
No suelo arrepentirme de lo que no he hecho.
Esta es la maldita excepción.
No lo vuelvo a hacer mas.
Chao viejo, cierra fuerte la puerta.

Primera, segunda, tercera, suena Army of Me de Bjork en la radio,
alcanzo a fumarme el último cigarro antes de llegar a casa mientras voy despacio, tratando de...
A pesar del agua  bajo el puente hay cosas que sigo sin entender.
Pero prefiero que sea así.
Por mejor.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Fechas

Náuseas.
Sí, náuseas.
Hace días vengo sintiéndolas sin ninguna explicación aparente.
Pensé es la comida, pensé es el mate, pensé es el cigarro, pensé es el ¿frío? pero no, náuseas.
Hoy, haciendo un mini racconto de este tiempo me dí cuenta: son los días, son las semanas, son los meses, son los años.
Son las fechas.
Si. son las fechas que se acercan, esas que desencadenaron un vendaval, que me hizo madurar de golpe, que me hizo perder la calma, el resto de inocencia que me quedaba y toda, toda la ingenuidad.
Hace 10, hace 365, hace 3.
Todo era tan distinto.
Todo ha sido tan vertiginoso.
Ha sido extraño.
¿Bueno? ¿Malo?
El tiempo lo dirá...

domingo, 15 de septiembre de 2013

Escribo desde el vitriol,
donde decidí volver.
Escribo desde la esencia misma donde me estoy purificando,
en las entrañas mismas de la vida quiero tomar parte de ella.
Semillas marchitas quedan,
secas por el odio,
la ira y en parte, la indecencia.
Escribo desde ahí porque no tengo alegrías para la prosa,
que seguramente ha de ser un lugar mas cómodo.