domingo, 24 de mayo de 2020
jueves, 9 de enero de 2020
Gloria.
Llanto.
Mis pies agotados.
Hasta acá no más.
Si no es ahora, nunca.
Lo logré.
ANCESTROS MIOS.
Llanto.
Euforia.
Alegría (infinita).
Me saqué todos los miedos.
Todas las maldiciones.
GRACIAS.
domingo, 20 de octubre de 2019
Estado de excepción.
Algo parecido a lo que me contaron los viejos.
A eso que jugábamos cuando niños, lo que imaginábamos.
Soldaditos de plomo, luciendo hermosas banderas.
Uniformes impecables.
Mi casco, mi fusil, la Patria.
No tengo miedo, tengo principios.
Córtenme los pies, yo no iré.
Yo no iré.
NO.
sábado, 31 de agosto de 2019
Inesperada
miércoles, 5 de diciembre de 2018
Tragamonedas
Luego de querer morir, renacer, rearmarme vino un huracán.
Volví a crecer.
Uno de los últimos escalones que me faltaban.
No morí en angustia y dolor porque simplemente NO-ME-PERMITÍ-ESE-LUJO.
No, Atlas y el mundo sobre mis hombros.
Pensé no me lo podía, pero descubrí en mis flaquezas una fuerza inimaginable.
Me salió otra cana.
Y otra arruga
Me hice grande.
Buenas noches Beirut.
martes, 20 de marzo de 2018
Un día como hoy
soy "una efeméride andante" como me diría mi madre desde chico ya que esa facilidad para recordar fechas con sus acontecimientos nació conmigo y podríamos decir es una virtud.
No niego que a veces detesto esa habilidad porque me ata a veces a recuerdos que honestamente preferiría borrar, pero, también, me permite descremarlos con el tiempo y sacar lo bueno.
El asunto es que no, esta vez no fue necesario.
Fin de un verano, un par de llamados en la mañana, Dios mio era verdad.
Tu ida nos golpeó tanto y nos cambió tantas cosas... tantas.
Recuerdo el tornado que vino posterior y que arrastró todo.
No fuimos tan cercanos, pero fuiste parte de una película que tengo guardada,
de esa juventud cándida y tierna, de esos días alegres.
Un abrazo al cielo...
martes, 6 de marzo de 2018
Ciudad
O volvimos.
La ciudad me esperaba.
Increíblemente yo la añoraba.
Había que re-armarse,
retomar los afectos que dejé aquí y recuperarse de los tormentos.
Y el trabajo.
El bendito trabajo.
Una frase bien polémica resonaba en mi cabeza "el trabajo os hará libres",
y en ella me escudé.
Cuando recordaba aquella noche sólo me encerraba en lo que debía hacer: mi papeleo.
Pero la procesión era interna.
Me afirmé en lo que había, en los puntos cardinales y en sonreír, aunque fuera falsamente.
En una de esas se me hacía costumbre.
Y lo logré.
De tanto sonreír falsamente logré hacerlo costumbre.
Volví a reír con ganas y sin motivo.
Me afirmé en lo que quedaba.
Y era oro.
Era yo mismo.
Ese yo que tenía oculto, que se adaptaba a lo que el mundo pedía de él.
A la cresta.
Elimino lo malo, potencio lo bueno, pero no cambio mi esencia.
Y me dieron ganas de comerme al mundo y que las suelas de mis zapatos se sintieran en todos lados.
Cómo antes.
Cómo ese que supe ser.
Apostar (II parte)
Lejos, en un lugar desértico (¿Así como Las Vegas, no?),
sólo, medio desamparado y más triste que la cresta.
Todo daba vueltas en mi cabeza, TODO.
Lo admito, la culpa me había invadido como hacía tiempo no lo hacía.
All in y en pelotas.
De nuevo.
Cresta.
Un par de vueltas al pueblo mas "cercano",
cigarrillos mediante y volver al tráfago de la ciudad eran mi esperanza.
La única.
Tendría que re-armarme de nuevo.
Desde las cenizas.
martes, 27 de febrero de 2018
Apostar
"Bienvenidos al casino".
Allá vamos, de nuevo, me dije.
Arriesgarse o morir, pensé, siguiendo a pie juntillas ese radar que cada ser humano tiene llamado "intuición" y que en el caso mio está pésimamente calibrado, cómo ya se verá.
La jugada se veía perfecta, casi.
Iba haciendo todo bien.
Perfecto, como hace tiempo no pasaba.
O eso creía, al menos mis camaradas eso me ratificaban y yo creí.
Que tonto.
De tanto bluff en algún momento tenía que lanzar el póker de ases pero lo retrasé, tanto como pude.
¿Pánico escénico?
Sí. Y temor al fracaso, ese puto miedo que me empezó a atrapar luego de tanta caída libre.
En algún momento, licor mediante, se cayeron los lentes, la máscara y las caretas, y ahí me vi sin poder tenerme en pie y harto de celos/anhelos que se truncaban ante mis ojos.
Y el portazo.
Había llegado a la final y no lancé nunca las cartas.
Hasta aquí no más llegamos, dijo el croupier.
"Devuelvánme las fichas!" grité desesperado, tomándolo fuerte del brazo.
"Perdiste" dijo.
"¿Pero cómo?, si hice todo bien!"
Eso creí.
Y ahí me quedé, con una borrachera infernal, mi dignidad hecha pedazos, mil excusas que ofrecer y un montón de preguntas que responderme.
No juego más.
No a esta edad.
Ya no apuesto.
No si no es sobre seguro.
miércoles, 24 de enero de 2018
Novio de la soledad
Recuerdo perfectamente el momento, tiene que haber sido en junio o julio de 1989,
Desde allí te transformaste en mi amiga, consejera, fuente de respuestas
y luego en amante y compañera.
No te niego, te he sido infiel.
Alguna vez te fui tan infiel que casi te abandono para siempre.
Pero me reconquistaste,
por la fuerza viniste a retomar tu lugar,
a recordar con ira el pacto que juré.
Y que muero por desarmar.
Y tirar a un tacho de la basura eso que firmé.
"Nunca me abandonarías" me dijiste.
Me enfermas.
Me ahogas.
Pierdo esos ojos color sonrisa que tanto anhelo,
sólo por cumplir ese pacto.
Y yo que necesito esos ojos como a la luz del sol que se refleja en ellos.
Me cansé de ser tu novio, soledad.
jueves, 6 de julio de 2017
De arreboles y otras yerbas
Púrpura, magnífico, duró menos de 5 minutos, hasta que el sol se guardó nuevamente tras la cordillera de la costa, esa que se nevó y que nos tiene convertidos en un inmenso frigorífico donde 6 millones de almas se conservan y desesperan.
Recordé, con cariño, mas sin nostalgia ni pena, otros arreboles de mi vida, también de julio, también de agosto, también de mayo, unos mirando al este, otros al oeste, perdidos por la Alameda al poniente, otros de vuelta, invocando extraterrestres.
Los recordé y me sentí bien,
agradeciendo lo bueno, siendo el material para escribir esta nueva historia.
Los recordé y recogí en parte la inocencia de esos años.
Todo eso en menos de 5 minutos.
Todo eso en una vida.
sábado, 8 de abril de 2017
Aguas
Ni sueños delirantes.
Ni pesadillas.
Ni nada.
Un poco de respiro, un par de meses de aliento obtuvo aquel que ya agonizaba.
Una pérdida, lejana pero cercana a la vez, dio las luces de lo que se vendría.
Borracheras mediante,
llantos de soledad infinita,
de esa espiritual y también físca,
perderme en relámpagos oscuros,
tocar el fondo del abismo y besarlo.
Amar el pozo.
Luego, éxtasis de triunfo,
esperanzas renovadas,
el invierno radiactivo iba dando paso a pequeños rayos de sol.
Mas ahora, la meseta.
¿Paz?
Jamás.
No me permitiría el aburrimiento de navegar aguas tranquilas.
Sin emoción, sin pasión, no, eso no.
Pero si una tranquilidad extraña.
Un mar turbulento en una extraña calma.
No será para siempre, eso sí, pero la corriente parece buena.
Otra vez.
Allá vamos.
domingo, 6 de diciembre de 2015
Vamos
Justo en el momento que mas lo necesitaba.
Las notas de crédito las repartí en lugares estratégicos,
dejé pistas: quien me conozca bien sabrá donde encontrar.
Estoy seguro que ahora cae.
Estoy seguro que al fin descanso,
de este mundo mal oliente,
que jamás mereció mis lágrimas,
ni mi risa, ni lo que yo podía darle.
Intenté pero no me resultó.
El Altísimo sabe que lo intenté,
pero aun así me fui de bruces.
Princesa de mis sueños,
corazón de cristal,
ese mismo que destrocé en un momento de ira y confusión estúpidas,
vístete de rojo carmesí para presenciar el espectáculo,
prepara tus mejores zapatos para saltar sobre mis despojos,
lo merezco,
tu sangre que yo vanamente desperdicié merece venganza,
amor mio,
yo te la daré para que no ensucies tus manos
ni tu bello rostro.
Entiendo todo,
lo comprendo todo,
me demoré un tiempo, pero ahora cae sobre mi como una tonelada de culpa,
de recuerdos, de malas decisiones
y de oir palabras sin sentido.
Como la cobardía,
esa que me atacó y de la cual no supe defenderme.
En la mirada perdida de un par de jóvenes nerviosos,
frente a un cajero automático,
advertí nuestro rostro cuando perdimos la inocencia,
bastantes años atrás.
Aquel día donde murió el sol de primavera.
Aquel sol que ahora me mantendría vivo, quizás.
Aquel sol al cual yo prometí una promesa que no cumplí.
martes, 29 de septiembre de 2015
La enfermedad del alma
Enferma tengo mi alma.
Vivo del recuerdo de días pasados,
gloriosos.
Me enfermé de melancolía,
me volví viejo a los 29 años.
Primero, llené mi alma de odio,
luego de resentimiento,
de desconfianza y terquedad.
Despues, la comencé a despedazar en recuerdos.
Hoy, sólo vivo.
Solo soy un títere,
me muevo por impulsos,
hago las cosas "por qué hay que hacerlas"
y hasta sonrío.
Si, sonrío, para disimular.
¿Quieren que tenga un título?
Pues bien, ahí lo tienen.
¿Quieren que mejore mi apariencia?
Bueno, ahí tenemos pastillas.
¿Quieren que sea adorable con los demás?
Tomen, ahí está mi oreja.
¿Quieren que sea exitoso?
Bueno, aparentémoslo.
Me fundí.
Debió haber caído la bala.
Para colmo, agoté mis tickets para la ruleta rusa.
Por lo menos para esta pasada.
Habrá-que-soportar-estoicamente.
lunes, 24 de agosto de 2015
Reliquia
Me ahogo,
No pude guardar las reliquias de nuestra catedral,
Cuando estaba a punto,
Se agrietó, no pude.
Mi garganta se atoró.
No pude guardar las reliquias.
Sólo las oculté.
El buen soldado valiente y despiadado se creyó fuerte y sucumbió al suelo en un grito ahogado.
Por la reacción ante un final esperado,
No me duele el final,
Enterramos nuestra ternura,
¿Sabes?
Cuando ésto equivale a una pizca apenas de todo el inmenso daño que te hice,
Tanto, que quiero que vuelvas a sonreír y ser felíz.
Eso, también me hace feliz
(Guardaré ese trocito hasta mi muerte
cómo al Santo Grial,
quizás en la próxima ese trocito me ilumine a que nos encontremos, en el mar).
Ahora, a la estepa.
Veremos que pasa allá afuera.
viernes, 17 de julio de 2015
Los recovecos del alma
consciente de mi,
de los recovecos que en mis sesos tengo.
Me encantaría.
Me encantarían tantas cosas,
pero esta es mi esencia,
esto es lo que siempre tuve y disfracé en un oropel de ilusiones de felicidad.
No, no soy ese, aquel que soñaste.
Discúlpame por la verdad, nena.
Siempre fui este,
un ególatra,
inconsciente,
frío,
calculador.
Sentí amor,
y cuando lo sentí me aterré,
al punto que me congelé.
Un lobo,
que en la estepa sólo morirá.
(Gracias)
Marianne
pero déjame perder mi conciencia en tu mirada.
Déjame ir.
Déjame hasta el cielo,
ir. volver,
crear nuevos horizontes,
inventar nuevas alegrías,
llenar tambien las desesperanzas.
Dame la oportunidad,
de nadar en tus ojos,
de ser el protector de tus sueños,
de ser el mentiroso que escribe estas líneas,
por ti, por mi, o por esa Marianne guía de una revolución que no existe.
Furtivo destino
(Es lo que me quedé esperando,
entre sollozos de mi madre,
los ruegos de mi padre,
la vida que transcurrió ante mis ojos,
el vaso de whiskey que solté al suelo,
los intestinos apretados,
esperando el final ¿felíz? de este melodrama,
el destino trunco maltrecho de sueños que explotan en Plutón,
y se alimentan de la lava de los cráteres de los volcanes extintos de la luna,
de los recuerdos,
de los sueños y de los caminos recorridos,
de los anhelos truncos).
CLAC!
No era.
¿gané?
¿O mas bien perdí?
Hasta la próxima vuelta.
Dispara ya.
un misterio, acecha.
Palabras guardadas,
un destino trunco.
Sueños que no dejan de perseguirme.
¿Sabes?
me lo merezco.
Me merezco el calvario,
Aun no se si perdí,
puse mis fichas sobre la mesa.
Aposté lo mas preciado que tenía.
No escucho los consejos, sigo.
En esta vida, o en la otra.
Jala el gatillo, mierda!
¿y si viene la bala?
JALA EL GATILLO Y DAME EL PUTO VASO!
¿y si... ?
JALA, POR LA MIERDA!